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Urología en Niños / Infantil

Urología en Niños / Infantil

La Urología en Niños puede ayudar a mejorar la calidad de vida durante la infancia y mejora el proceso cognitivo en las etapas de la niñez. A menudo, los padres, se enfrentan a problemas relacionados con la urología de sus hijos y desconocen los beneficios de la fisioterapia, que además de eficaz, es un método no invasivo y que no requiere de tratamientos  con fármacos.

Enuresis

La enuresis infantil es la pérdida de orina o incontinencia urinaria durante la noche en niños mayores de 4-5 años con una frecuencia de por lo menos 2 veces en semana durante un periodo mínimo de 3 meses consecutivos.
Es un síntoma bastante frecuente con una prevalencia entre el 5-10% en niños de 7 años y un 6-8% en niñas de 10 años.

La micción (expulsión de la orina) es un proceso controlado por el sistema nervioso central, los nervios procedentes de la médula espinal, los músculos de la vejiga (órgano donde se almacena la orina) y los esfínteres interno y externo de la uretra (por donde sale la orina al exterior). Por tanto, el control de la micción implica una correcta y compleja coordinación entre estos elementos que no ocurre de manera completa hasta los 4-5 años de edad, aproximadamente.

La vejiga es un órgano hueco recubierto por una capa de músculo (músculo detrusor) que almacena la orina. Cuando la vejiga se está llenando ese músculo, el detrusor, debe estar relajado y los esfínteres y la musculatura del suelo pélvico contraídos para evitar la salida de la orina al exterior.

En el momento de la micción, cuando la vejiga ya está llena, el sistema nervioso percibe que es el momento de orinar (primera sensación de ganas de orinar), el detrusor se contrae, los esfínteres se abren y el suelo pélvico se relaja, permitiendo la salida de la orina. Este proceso se controla de manera voluntaria, es decir, podemos controlar y decidir si ese momento es el adecuado para orinar.
En los bebés este proceso no se realiza de manera voluntaria, no deciden cuando van a orinar, es involuntario, su sistema nervioso es todavía inmaduro para controlar este proceso tan complejo.

Por tanto, se acepta que la adquisición del control de esfínteres es completa a la edad de 4-5 años aproximadamente y que se realiza siguiendo una determinada secuencia: primero se adquiere el control anal diurno y posteriormente el control anal nocturno, y de la misma manera, primero el control vesical (micción) diurno y, finalmente, el control vesical nocturno.

De esta manera, los niños comienzan a controlar la micción durante el día permitiendo la retirada paulatina del pañal. Sin embargo, el control de la micción durante la noche se consigue tiempo después, dependiendo de la velocidad de maduración neurológica del niño.
Por todo lo explicado anteriormente, es necesario conocer que hasta los 4-5 años el control neurológico de la continencia y la micción no están completamente desarrollados, por lo que no debe causar grandes preocupaciones en los padres en la mayoría de los casos. Es importante que la enuresis o pérdida de orina durante la noche sea diagnosticado en el momento adecuado del desarrollo del niño, no antes de tiempo, ya que, al igual que ocurre con otros aspectos del desarrollo infantil, cada niño tiene su tiempo y unos son más rápidos que otros en adquirir el control completo de los esfínteres.

Es importante diferenciar si estamos ante un caso de enuresis primaria o secundaria a otra patología o problema.
Se debe realizar un correcto diagnóstico para establecer si la incontinencia nocturna o enuresis infantil se produce de manera secundaria a efectos fisiológicos de alguna medicación (diuréticos, etc), o está relacionada con alguna enfermedad como la diabetes, trastorno convulsivo, enfermedades neurológicas como la espina bífida, alteraciones o malformaciones del aparato urinario, etc.

Causas de la enuresis o incontinencia urinaria

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En el caso de descartar lo anteriormente descrito, las principales causas de la enuresis primaria pueden ser:

  • Retraso en el desarrollo del sistema nervioso central.
  • Factores hereditarios o genéticos.
  • Alteraciones del sueño.
  • Alteración de la producción de ADH o hormona antidiurética.
  • Factores psicológicos, emocionales y conductuales.
  • Estrés.
  • Trastorno o alteración del tracto urinario inferior (vejiga, uretra y esfínteres).

Se recomienda iniciar su tratamiento a partir de los 5-6 años si el problema no se ha resuelto de manera espontánea. Sin embargo, es necesario realizar un correcto diagnóstico diferencial por parte del pediatra, urólogo y/o neurólogo, así como tener en cuenta los aspectos sociales y familiares del niño y de su familia.
El mojar la cama por las noches puede afectar a la autoestima del niño y supone un alto estrés emocional; por tanto es importante valorar la situación familiar, las expectativas de la familia, los aspectos sociales y el entorno cultural.
El abordaje del niño debe ser multidisciplinar, siendo la Fisioterapia una parte importante del tratamiento conservador de este problema.

El tratamiento fisioterapéutico debe realizarse por un profesional en fisioterapia infantil, formado en urología pediátrica que abordará el problema mediante diferentes técnicas con el objetivo de mejorar el control de la contracción del suelo pélvico (muy importante para la continencia de la orina como hemos visto anteriormente), establecer hábitos correctos de micciones e ingesta de líquidos, etc.

En primer lugar, el fisioterapeuta realizará una correcta valoración del niño en la que se tendrán en cuenta aspectos como: frecuencia miccional o número de micciones, ingesta de líquidos, síntomas asociados, estreñimiento, etc. Se explorará también el tono de la musculatura del suelo pélvico (capacidad de contracción, respuesta ante aumento de la presión intrabdominal).

En segundo lugar, se planteará un abordaje fisioterapéutico adaptado al niño y a su familia. Así, las técnicas o abordajes más empleados en este ámbito de la fisioterapia son:

  • Reeducación vesical.
  • Entrenamiento musculatura del suelo pélvico.
  • Realización de un diario miccional durante el día y de noches secas/mojadas.
  • Tratamiento conductual: refuerzo positivo, despertador (programar micciones durante la noche), ingesta de líquidos (cantidad, horario, tipo).
    • Neuromodulación del nervio tibial posterior mediante electrodos superficiales, con el objetivo de normalizar la hiperactividad vesical (excesiva actividad del músculo detrusor de la vejiga, que acompaña a muchos cuadros de enuresis).
    • Biofeedback electromiográfico adaptado a niños, en el que el niño visualiza la contracción y relajación del suelo pélvico mediante un programa informático que transforma la contracción en señales visuales que aparecen en una pantalla, de esa manera el niño se aprende de una manera lúdica.

Antes de iniciar el tratamiento fisioterapéutico es importante acudir al médico especialista para que realice un correcto diagnóstico diferencial y paute, si fuera necesario, medicación (como anticolinérgicos, desmopresina, etc) que puede ayudar a minimizar los síntomas de esta patología, así como, complementar el diagnóstico con pruebas como la urodinamia.

En la Clínica Traña disponemos de profesionales especializados en el ámbito de la fisioterapia urológica que pueden ayudarnos a minimizar los síntomas en casos de enuresis infantil o incontinencia urinaria.

BIBLIOGRAFÍA

  1. Rodríguez-Fernández LM, Gracia-Manzano S. Diagnóstico y tratamiento de la enuresis nocturna. Asociación Española de Pediatría.
  2. Van Kampen et al. Influence of pelvic floor muscle exercises on full spectrum therapy for nocturnal enuresis. Jurology. 2009; 182:2067-2071.
  3. Kajbafzadeh AM. Efiicacy of transcutaneous interferential electrical stimulation in treatment of children with primary nocturnal enuresis: a randomized clinical trial. Pediatr Nephrol. 2014.
  4. Vesna ZD et al. The evaluation of combined standard urotherapy, abdominal and pelvic floor retraining in children with dysfunctional voiding. Journal of Pediatric Urology. 2011; 7: 336-341.

Encopresis o Incontinencia fecal

La encopresis es una disfunción que debe ser diagnosticada por el médico especialista. Se define como la emisión de heces repetidas en sitios no apropiados al menos una vez al mes durante tres meses en niños mayores a cuatro años.

Se trata de escapes casi continuos, diurnos y nocturnos, de heces pastosas, no moldeadas que se adhieren al cuerpo del niño y a la ropa. Es diferente a la incontinencia de heces que se produce de forma episódica en situaciones de necesidad o de urgencia. Son niños que alternan diarreas y estreñimiento. La causa puede ser fí­sica y psicológica y este aspecto debe manejarse con cuidado con un profesional adecuado ya que la encopresis puede ser signo o no de un problema emocional grave.

El abordaje del problema debe ser multidisciplinar. Una consulta al pediatra para realizar las pruebas oportunas y llegar al diagnóstico, una valoración del psicólogo para descartar un origen emocional o en su caso tratarlo y el tratamiento de fisioterapia para corregir las disfunciones existentes en el control del proceso de defecación a nivel ano-rectal, establecer unas normas comportamentales y enseñar técnicas y maniobras correctas de defecación. La fisioterapia dispone de tratamientos eficaces como demuestra la evidencia científica más reciente

La edad recomendada para este tratamiento es a partir de los cinco años, ya que necesitamos una colaboración activa del paciente.

Objetivos terapéuticos:

  • Mejora de la percepción perineal (la contracción funcional, la capacidad de relajación en el momento de la micción y la defecación, aprendiendo así un buen vaciado del recto o de la vejiga).
  • Mejora de la sensibilidad rectal.
  • Mejora de la coordinación abdomino-perineal. Ayudando a la coordinación de las funciones del proceso de empuje en el acto de la defecación. Donde interviene el suelo pélvico y la cincha abdominal.
  • Evitar episodios de retención.
  • Mejora del vaciado rectal.
  • Mejora de los hábitos defecatorios.
  • Establecer normas comportamentales.

Síndrome Micción no Coordinada

Más frecuente en niños que en adultos, el síndrome de micción no coordinada supone la imposibilidad de vaciar totalmente la orina almacenada en la vejiga por una incoordinación entre los músculos de la vejiga y del esfí­nter uretral y suelo pélvico.

En condiciones normales cuando el músculo de la vejiga se contrae para expulsar la orina los músculos del suelo pélvico y el esfí­nter uretral deben relajarse para que la orina salga sin problemas. Cuando estos en vez de relajarse se contraen a la vez que la vejiga obstruyen el paso de la orina dificultando su salida. El diagnóstico debe ser realizado por el médico especialista y el tratamiento inicial y en ocasiones único deberí­a combinar en la mayorí­a de los casos la terapia fí­sica, por parte del fisioterapeuta, mediante técnicas de biofeedback electromiografico y comportamentales buscando la coordinación y el control de estos músculos durante la micción, y el tratamiento farmacológico si el médico lo considera oportuno

La fisioterapia tiene como objetivo reeducar la coordinación y el control de los músculos del suelo pélvico durante la micción y está considerada como tratamiento de elección por delante de las medidas farmacológicas.

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