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DE QUE HABLAMOS CUANDO SE TRATA DE DOLOR PELVICO EN EL EMBARAZO.

DE QUE HABLAMOS CUANDO SE TRATA DE DOLOR PELVICO EN EL EMBARAZO.

El dolor pélvico en el embarazo es una dolencia más común de lo que se cree durante la gestación y puede ser muy debilitante. Se estima que más de una de cada cinco mujeres embarazadas lo padecen, y se prevé que el número aumente en los próximos años. El dolor pélvico relacionado con el embarazo NO ES normal. No es algo que deba soportar como un precio a pagar por convertirse en madre, y es tratable. Con el tratamiento adecuado los síntomas pueden reducirse enormemente e incluso desaparecer en algunas mujeres.

¿A qué nos referimos con dolor pélvico?

El dolor pélvico durante el embarazo (DPE) se refiere al dolor o molestia en una o más de las articulaciones de la cintura pélvica: puede ser la sínfisis púbica (la articulación en la parte frontal de la pelvis, el “hueso púbico”, las caderas, el cóxis o las articulaciones sacroilíacas, justo al final de la columna vertebral. Por lo general, el DPE se siente en más de una articulación, aunque no siempre al mismo tiempo y puede ser tan intenso como para impedir el movimiento regular. Subir escaleras, darse la vuelta en la cama, ducharse o simplemente caminar pueden convertirse en una tortura para aquellas mujeres que sufren de DPE severo; de todas formas, el grado de invalidez (e incomodidad) varía mucho de mujer a mujer.
EL DPE es compatible con un parto “normal” -vaginal-; sin embargo, si se deja sin tratar, el DPE puede persistir después del nacimiento y/o volver con más intensidad en los siguientes embarazos.

¿Por qué tengo DPE?

Siempre hay una combinación de causas detrás del DPE. Aunque puede ser el resultado de una caída o accidente, la causa más común del DPE es el movimiento asimétrico de las articulaciones de la cintura pélvica debido a un desequilibrio en la función muscular de la zona, lo que sucede como resultado, al fin y al cabo, de una mecánica corporal incorrecta. Los músculos que estabilizan las articulaciones de la cintura pélvica pueden llegar a contraerse de tal manera que impiden el movimiento de una determinada articulación cuando el cuerpo percibe ese movimiento como peligroso para la integridad de la pelvis -peligroso en el sentido de que podría dañar la articulación y comprometer la estabilidad de la zona-. La hormona relaxina, que el cuerpo segrega durante el embarazo, debilita los ligamentos de la cintura pélvica para permitir una apertura mayor de la pelvis y dar paso al bebé, pero no es la responsable del DPE.

Es importante señalar que el DPE puede ser tan extremo en la sínfisis púbica (el “hueso púbico”) que muchas mujeres sospechan que la articulación se ha separado (diastasis de la sínfisis púbica o DSP). Sin embargo, la DSP es de hecho una patología muy poco común y más relacionada con un parto difícil (y muy intervenido) que con el DPE.

¿Cómo puedo tratar el DPE?

El consejo número uno que debe tener siempre en mente es que, si tienes DPE, descanse cuando lo necesite, pero no pare de moverse. Vaya tan lejos como el dolor se lo permita. La inactividad sólo empeorará el dolor. Mantener las piernas juntas, como se suele recomendar, no solucionará nada y moverlas no agravará el problema de fondo, si acaso quizá aumente momentáneamente el dolor.

Las recomendaciones para mujeres que sufren de DPE son sólo estrategias para lidiar con el dolor mientras realizas actividades del día a día, cómo qué pierna usar para comenzar a subir las escaleras. Algunas de esas estrategias se centran en evitar actividades que aumenten el dolor, como ejercicios o posiciones asimétricas.

Pero debe saber que el dolor no se irá a menos que practique ciertos ejercicios, estiramientos y correcciones posturales. Lo ideal es buscar un fisioterapeuta especializado en ginecología y obstetricia que pueda evaluar el grado de movimiento y estabilidad de sus articulaciones y desarrollar un plan que incluya terapia manual.

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